Capítulo 1: Presentación

Escribo esto para no olvidar que estoy viva.

Todo empezó con un sonido… una imagen.

Un eco …  una ecografía.

El tipo de sonido que no se oye, pero se siente y se ve.

Fue la vibración que cambió mi vida: una frase médica, un hallazgo en una pantalla, un silencio que se quedó resonando dentro.

Desde entonces, después de esa ecografía, aprendí a escuchar distinto: el cuerpo, el alma, los gestos pequeños, la fe.

He pasado por diagnósticos, exámenes, cirugía, miedos, abrazos y una certeza que ahora me acompaña como mantra: vivir un día a la vez.

Siempre fui acelerada, ansiosa, impaciente por llegar antes de tiempo a todo. Hasta que la vida me dijo espera. Y en esa espera, Dios me mostró que la calma también cura, que los vínculos sanan, que la ternura salva y que reír, también es una forma de resistencia.

Este blog nació de ahí: del deseo de poner en palabras lo que vino después del eco (o la eco).

De agradecer, de contar sin dramatismo, de tenderle la mano a quien apenas está escuchando su propio eco por primera vez.

Aquí no hay recetas, ni heroínas, ni frases de autoayuda. Solo una mujer -yo misma- intentando hacer las paces con su cuerpo, su tiempo y su historia.

A veces desde la fe, a veces desde el miedo, pero siempre desde el amor.

Porque después del eco, la vida sigue.

Y, sorprendentemente, suena más nítida.

Escribo esto para no olvidar que estoy viva.

Naty Londoño