Después del Eco
Cuando la vida se reescribe sola.
"Siempre fui una escritora frustrada, pero no de esas que culpan al destino, sino de las que se sabotean con elegancia."
Últimos Capítulos

Capítulo 15: El pecho vendado y el adiós al intruso
Solo pestañeé y, de pronto, estaba tratando de enfocar y entender lo que me decía alguien —Despierta, te fue muy bien —escuché como si yo estuviera debajo del agua. No sé qué era peor: si la confusión espesa de volver en mí o las náuseas que subían como una marea lenta. Tenía frío, un frío

Capítulo 14: Entre salmos y anestesia
Llegó el 18 de noviembre. La noche anterior dormí muy bien, mi cuerpo ya sabía el misterio de descansar sin pelear con la almohada. Me seguía sorprendiendo tanta paz, como si solo fuera un día de exámenes de rutina. Nada en mí anunciaba tormenta; todo sonaba a calma. Nos fuimos muy tiesos y muy majos

Capítulo 13: Preparando mis alas para el 18 de noviembre
Estaba viviendo una paz interior que, creo, nunca había tenido. Dormía bien, comía muy bien, estaba tranquila. No manifestando tranquilidad para darme moral, en realidad lo estaba sintiendo. Después de la cita con la mastóloga, me sentía afortunada. Es raro, porque a pesar de llevar conmigo un tumor maligno, sabía que era un tumor “tranquilo”

Capítulo 12: Tiempo para mí (en buenas manos).
El programa Tiempo para ti de Sura resultó ser una bendición: calidez, amabilidad, rapidez. Después del día de la biopsia, me agregaron desde un WhatsApp que estaba disponible para mí en caso de tener preguntas o sentirme ansiosa con la espera. Me programaron una resonancia magnética contrastada, una ecografía abdominal y me entregaron un sobre

Capítulo 11: La gratitud tiene efectos secundarios
Yo me negaba a decirle “enfermedad” a lo que estaba viviendo. La palabra me quedaba grande, me sonaba ajena. Yo estaba regia, llena de ánimo, con ganas de comerme el mundo. Y no era una pose. Era real. Es curioso, ahora que lo pienso, cómo la palabra “cáncer” pesa tanto cuando la ves desde afuera,

Capítulo 10: Después del eco, la voz…las letras.
El cáncer me obligó a escribir. Siempre fui una escritora frustrada, pero no de esas que culpan al destino, sino de las que se sabotean con elegancia. Me frustré por culpa del tiempo (o mejor, de mi mal manejo del tiempo), de la procrastinación, de las listas eternas de prioridades donde siempre ganaban los demás

Capítulo 9: La vida me guiñó el ojo
Desde que empecé esta nueva vida, leí en todos lados (y me lo dijeron en Tiempo para Ti) que el 50% del éxito del tratamiento estaba en la actitud que le pusiera al proceso. Nunca había estado tan positiva. El estado natural de mi mente era “todo va a estar bien”. A veces llegaban pensamientos
Sobre la Autora
Natalia Londoño
“Escribir no fue una elección, fue mi manera de sobrevivir al eco y encontrar mi propia voz en medio del ruido.”