
Capítulo 10: Después del eco, la voz…las letras.
El cáncer me obligó a escribir. Siempre fui una escritora frustrada, pero no de esas que culpan al destino, sino de las que se sabotean con elegancia. Me frustré por culpa del tiempo (o mejor, de mi mal manejo del tiempo), de la procrastinación, de las listas eternas de prioridades donde siempre ganaban los demás




